lunes, 28 de enero de 2019

Kareem Abdul Jabbar


Kareem Abdul Jabbar dibujado por el que esto escribe, con la imagen que lucía en sus últimos años, con la cabeza rapada.

"Aterriza como puedas" (Airplane) de 1980 es una de las películas favoritas de mi infancia. En ella había un personaje, el copiloto del avión, Roger Murdock, al que se acercaba un niño al que habían invitado a visitar la cabina del aeroplano y le decía: "Yo te conozco. Tú eres Kareem, juegas en los Lakers de Los Ángeles" y él le respondía que le debía confundir con otro, que mirara el nombre que figuraba en la placa de su uniforme.

"Mi nombre es Murdock y soy piloto de avión."
El chaval entonces le dice que sí que lo es, que para él es el mejor, pero que su padre dice que no baja a defender, que no corre, y que casi nunca se esfuerza, que no suda la camiseta y que solo juega bien en los playoffs, (En España lo tradujeron por partidos internacionales, ya que los play-offs todavía no habían llegado, ni la ACB)

"Oye, niño estoy harto de oír eso desde que estaba en la Universidad."
"Yo me dejo la piel en cada partido, dile a tu padre si Walton o Lainier corren arriba y abajo los 48 minutos."
Más tarde se veía al niño con un balón de baloncesto entre bromas varias.
 Luego en la escena en la que los pilotos del avión caen enfermos y se lo llevan de la cabina, se puede ver a Murdock/Jabbar con sus características gafas y los pantalones amarillos de los Lakers.



Y es que Murdock sí que era Kareem Abdul Jabbar (Nueva York, 1947), que adoptó ese nombre tras convertirse a la religión musulmana, ya que originariamente se llamaba Ferdinand Lew Alcindor y jugó en la Universidad de UCLA a las órdenes del mítico entrenador John Wooden (1910-2010), ganador de la NCAA, la competición universitaria norteamericana, durante diez temporadas seguidas (entre 1964 y 1975), algo nunca conseguido después.

Por su capacidad de salto durante su etapa universitaria, tuvieron que prohibir los mates en la competición.

Kareem ya ejecutaba su famoso Sky Hook.
A los triunfos de 1967, 1968 y 1969 contribuiría de forma decisiva Alcindor/Jabbar y, curiosamente tras él, desde 1972 hasta su paso al baloncesto profesional, fue pieza clave el también pívot Bill Walton, al que nombra Kareem en la película y que sufrió varias lesiones graves en la NBA que le impidieron haber triunfado más, pues se perdió una cantidad  muy importante de partidos.

Wooden y Jabbar, dos leyendas, el maestro y el alumno. Wooden además es de los pocos que han entrado en el Hall of Fame como jugador (también ganó la NCAA jugando en 1932 en la Universidad de Purdue) y como entrenador.

Jabbar, Wooden y Walton en un homenaje de los UCLA Bruins.
Volviendo a Jabbar, cuando rodó "Aterriza como puedas" llevaba diez temporadas en la NBA, donde comenzó jugando en los Milwaukee Bucks con los que ganó el primero de sus seis anillos de campeón en 1971, el año en el que se cambió el nombre. Esa cantidad de temporadas en la liga y sus 33 años de edad normalmente podrían haber significado el principio del ocaso de una carrera, pero nada más lejos de la realidad, Kareem se cuidaba mucho y todavía le quedaban otras diez en las que ganaría cinco anillos junto a "Magic" Johnson y James Worthy entre otros, en el equipo al que había llegado en 1975, los Lakers.

Moses Malone, otro pívot mítico junto a Kareem.
La parodia que se hace en la película acerca de las críticas que recibía Jabbar no iba muy desencaminada, como el propio Kareem declaró al retirarse: "Los 80 me compensaron de todo el mal trato que sufrí en los 70. Sobreviví a todos mis críticos. En el momento de mi retirada, todo el mundo me veía como una venerable institución. Las cosas cambian."

Y es que su complexión física, a pesar de su altura y ese buen salto, no le permitían en muchas ocasiones ir al choque con verdaderas "bestias pardas" como Wilt Chamberlain,  que en altura era muy parejo con sus 2,16 metros pero le sacaba 30 kilos, ya que pesaba 131 kilos por los 101 de Jabbar. Es por ello que tuvo que desarrollar un tiro propio, que ya ejecutaba desde el instituto: Su famoso Sky Hook, el gancho del cielo, marca registrada, que le permitía sortear con su buena colocación y habilidad a esos jugadores altos más jóvenes, atléticos, pesados y potentes que él.

Es el hombre de los récords, seis veces MVP, el jugador que más puntos (38.387) ha anotado en la historia de la liga norteamericana con una media 24,3 y más de diez rebotes por partido en sus veinte temporadas. Además de dos tapones y medio por partido, fue un precursor entre los hombres altos al promediar en su carrera 3,6 asistencias por partido. Además es el segundo que más partidos ha jugado en la historia, solo por detrás de Robert Parish, apodado el Jefe por su parecido físico con un jefe de una tribu india, que se retiraría con 43 años, uno más de los 42 con los que se retiro Jabbar en 1989. Ambos protagonizaron grandes duelos en el poste en esas finales entre los Celtics y los Lakers de los años 80.

Parish intentando taponar a Kareem, que ejecuta su famoso Sky Hook, Muy pocos jugadores (Chamberlain, Olajuwon, Manute Bol y Thurdmon) lograron ponerle un tapón en su ejecución. Parish no fue uno de ellos.
Kareem frente a Chamberlain, al que luego sustituiría en los Lakers cuando Wilt se jubiló.
"Magic" y Jabbar, el gran base y el hombre grande de los Lakers.
En realidad las clases las impartía "Magic" Johnson, no el señor trajeado.

Dos estilos frente a frente, la elegancia y el "Showtime" contra el juego duro de los Bad Boys. Otra muestra del Sky Hook de Abdul Jabbar ante Bill Laimbeer de los Detroit Pistons; sus dos equipos protagonizaron dos finales inolvidables. La primera supuso romper la "maldición" por la cual ningún equipo repetía como campeón (desde 1969 a 1988). La segunda cayó del lado de Detroit y tras jugar la misma se retiró Kareem.
El equipo de Los Ángeles Lakers solía hacerse unas fotos de equipo muy originales cada temporada.



Kareem estuvo al lado de su amigo Earvin cuando éste anunció su retirada por enfermedad.

Tras su retirada siguió participando en numerosos proyectos en Hollywood donde había empezado en 1972 junto a Bruce Lee en "Juego con la muerte" (aunque la película no se estrenó hasta 1978 pues su rodaje no había concluido por la muerte de Lee). Famosa fue la escena del combate que mantienen ambos. También salió en series como "El Príncipe de Bel-Air", superó un cáncer y sigue completando y supongo que escuchando esa magnífica colección de 3.000 discos de Jazz que perdió en 1983, en un incendio en su casa y que los aficionados le ayudaron a ir recuperando tras conocerse la noticia.
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Bruce Lee y Abdul Jabbar.

Para llegar a esa altura hay que saltar mucho...
Hace poco algunos de los actores, incluido el piloto automático, se han juntado para conmemorar el aniversario del film.

En esta ocasión, Kareem se vistió con la camiseta de Milwaukee.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Cosas que veo... esos fundamentos.


Se acostumbra uno a ver el baloncesto del más alto nivel, NBA y Euroliga, y cuando toca ver a equipos más "humildes" se ven las carencias de muchos. Hablo de esa clase media-baja de la ACB donde esta temporada 2018/19 se están viviendo derrotas de escándalo.

Me llama la atención las canastas tan fáciles que fallan los jugadores; muchos tiros sin oposición, cercanos y algunos ni tocan aro. Y la defensa tampoco es mejor. Se puede fallar, claro, hasta los mejores lo hacen, pero no con una ejecución tan defectuosa.

Me da la sensación de que en la mayoría de los equipos profesionales se trabaja mucho el sistema y poco los fundamentos, es decir, la base. Ya lo dice Aíto García Reneses: Fundamentos, fundamentos y fundamentos. 

Eso de los miles de sistemas es como lo de los "gintonics", cuando se puso de moda echarles frutas y verduras. Eso ya no es una ginebra con tónica, eso es un gazpacho.

Claro que hay que tener jugadas pero si luego el tío, casi siempre extranjero, no es capaz de hacer una entrada por la izquierda, la falla solo, tira un triple que ni toca el aro, pega un "tablerazo" infame, hace pasos, da un pase bombeado o a los pies del compañero, no se coloca bien en defensa o no bloquea bien el rebote... para qué tanta farfolla, es decir: "cosa de mucha apariencia y de poca entidad."

Y es que si la ginebra y la tónica son malas da igual que se le pongan más ingredientes.


Ya dice Pedro Ramírez en la última de sus magníficas columnas, hablando del buen momento del Unicaja de Málaga, que "el juego es sencillo cuando es verdaderamente bueno, nunca retorcido ni complicado. Porque cuanto mejores jugadores tiene un equipo, menos tácticas complejas hacen falta para esconder sus limitaciones y sus defectos". 

¿Y cómo se hace mejor a un jugador que no es tan bueno? Pues con la mejora de sus fundamentos.

Y lo que es un verdadero delito es ver a esos entrenadores en los equipos de formación que toman atajos en la enseñanza de sus jugadores a través de jugadas y sistemas o plantando una zona en defensa todo el partido (aprovechándose de esas canchas minúsculas que existen por doquier). Y luego los chicos y chicas tienen una técnica individual de pena.





De estas cosas ya he hablado alguna que otra vez por este blog, sin ir más lejos en un artículo que escribí sobre Stephen Curry en 2016. Por pesado que no quede y vuelvo a citar esta frase de García Reneses: "la formación no termina jamás y siempre hay tiempo para aprender algo nuevo. Y esto vale para los entrenadores y para los jugadores. El aprendizaje dura toda una carrera y depende de las ganas de hacerlo que tiene cada uno".


Drazen Petrovic

Velimir Perasovic
Parece mentira que tan poca gente se de cuenta de que los jugadores que triunfan son los que más trabajan sus fundamentos. Ese Petrovic y ese Perasovic que pedían la llave del pabellón para hacer sesiones de tiro. Ese Luka Doncic que dice en la revista Gigantes de Noviembre que cuando se aburre en Dallas, cuando ya está demasiado tiempo con los videojuegos, se va a trabajar la técnica individual y a hacer sesiones de tiro. Es verdad que en la NBA y en Estados Unidos tienen más medios que aquí, (cuentan en ese reportaje que en los Mavericks hay más entrenadores que jugadores), a plena disposición del que desee trabajar más; y que no se puede comparar su organización con la de Europa, como cuenta el maestro Franco Pinotti, aunque estos ejemplos que he puesto son de jugadores europeos muy trabajadores que llegaron a lo más alto con su trabajo. 


Luka Doncic cuando jugaba en el Real madrid.
Y no nos podemos olvidar del mejor, de Michael Jordan, y de sus herederos, Kobe Bryant y Lebron James. En una entrevista de 2003 un Jordan en su último año en activo (en los Washington Wizards) contaba que Lebron asistió a uno de los campamentos de verano que anualmente organiza (no ha dejado de hacerlo) y en los que el propio Michael enseña fundamentos de baloncesto a los más jóvenes. 


Michael Jordan en uno de sus últimos campamentos.
Una de las preguntas que le hicieron fue: 

"- Cuando recibes jugadores jóvenes en tus campamentos de verano, como por ejemplo a Lebron James (que estaba a punto de dar el salto a la NBA directamente desde el "High School" la temporada siguiente) ¿qué tipos de consejos sueles darles? 

Antes que nada tengo que conocer bien a la persona, me gusta saber qué pasión siente por el baloncesto, porque si no siente la misma pasión que yo siento por el juego, no va a escuchar los consejos que yo le pueda dar. En el caso de él (James), me di cuenta que tiene una gran pasión y le he dado consejos básicos sobre los fundamentos, el tiro, la defensa y diferentes situaciones que pueden ocurrir en el juego. Pero no lo obvio, que es la destreza atlética que tiene. Eso es un talento que le dio Dios. Lo que sí es clave es como aplicas ese talento, eso marca si eres un buen jugador o un excelente jugador en esta liga. Esa son las cosas que trato de transmitirle a los jóvenes".




Jordan en la época de esa entrevista (2003).

domingo, 18 de noviembre de 2018

Año tras año, el Estudiantes...


Domingo 18 de noviembre de 2018. 

He estado viendo en el Canal #Vamos, lo más parecido a un canal en abierto que tiene Movistar Plus, lo ven sus cuatro millones de abonados, el partido de la jornada: Estudiantes contra Barcelona.

Ya es la segunda vez que reservan el horario estelar al equipo patrocinado por ellos mismos, el Movistar Estudiantes, no en vano hoy se trataba de un enfrentamiento "clásico" del baloncesto español. La otra vez el resultado fue de escándalo, 67 a 100 para el Baskonia.

Ya me pareció horrible aquel día el histórico equipo salido del colegio Ramiro de Maeztu de Madrid. Seguramente me faltan datos, no vivo el día a día, no se cómo entrenan o sus circunstancias, pero lo de hoy tampoco me ha gustado nada. La mejora no ha sido mucha.

Alessandro Gentile defendido por Oriola.
También tenía expectación por ver al nuevo fichaje estudiantil, Alessandro Gentile, que aunque lleve un tiempo en el ostracismo por causas diversas, ahora lesiones, ahora su (mala) cabecita, es un jugadorazo y tiene 26 años, por lo que es recuperable.   

El nuevo entrenador del Estudiantes, Josep María Berrocal, lo ha mantenido en la pista demasiado tiempo, cuando estaba fundido, con un "esguince de pulmón" como me gusta decir a mi. El jugador tampoco ha pedido el cambio, pero eso lo tiene que ver el técnico. Ese cansancio ha producido malas decisiones y defensas suyas aún peores.

Berrocal.
En cuanto al resto de los cambios, decir que han sido desafortunados es poco. Y el ritmo de partido que ha marcado al principio, lento y espeso no ha ayudado. En cuanto se ha despertado el Barcelona se ha ido de veinte. 

El partido estaba finiquitado en la primera parte, con malos tiros y muchos de los estudiantiles jugándosela contra dos o tres defensores... ¡hala!. Y sin defensa. En la segunda mitad han luchado algo más, para que no se les fueran de más puntos, lo mínimo que se les puede pedir al jugar en casa. 84 a 101 ha sido el resultado final.

El otro "fichaje" del equipo es el puertorriqueño Gian Clavell, que como ha dicho el locutor Fran Fermoso, cada día más acertado, "no pasa ni la sal en la mesa". El tipo es lo que se llama un "chupón" de cuidado. Hoy se ha marcado un 1 de 7 en triples. Es el segundo jugador que más triples tira en lo que va de liga pero con un lamentable porcentaje del 27,5%. Lleva 16 triples de 58 lanzamientos en 8 partidos. 

Este es el jugador que según Berrocal merece jugar por delante de Dario Brizuela o Edgar Vicedo, que no es que hayan estado mejor que él, pero por lo menos juegan más en conjunto y además se supone que eran la base sobre la que se iba a construir este equipo.

Clavell y Pau Ribas.
La temporada va de mal en peor:
- Apenas dos victorias, rozando el descenso en ACB
- Eliminados de la Champions de la FIBA en la fase previa. 
- Clasificarse para la Copa del Rey ni pensamiento. Y eso que esta temporada se celebra en Madrid y si hay un equipo madrileño entre los siete primeros (como parece que va a ser el Real Madrid) entraría el mejor clasificado de los otros dos, Fuenlabrada y Estudiantes. Más fácil no se lo van a poner en años. Pero ahora mismo los fuenlabreños le sacan dos victorias. 

Y es que año tras año, en los últimos y negros tiempos desfilan por el Estudiantes demasiados extranjeros de medio pelo y entrenadores que no saben o no pueden implantar un estilo propio o recuperar el que tuvo la entidad. Parecía que el dinero de Movistar podía enderezar la situación (que ha sido crítica en lo económico, con impagos y hasta concurso de acreedores hace pocos años y descensos deportivos que no se materializaron) pero ni con eso. 

Hoy en la grada se ha podido oír por enésima vez, y ya van años, el grito de "Directiva dimisión", cántico que se ha podido escuchar a través de la tele. Y es que los que mandan siguen siendo los mismos... le quitan a la gente la ilusión...

domingo, 30 de septiembre de 2018

Comenzando la temporada loca

Marko Popovic del Fuenlabrada que ha empezado con victoria.
A lo loco. Así ha comenzado la primera jornada de la Liga ACB/Endesa. Hasta se ha suspendido un partido, el del recién ascendido Café Candelas Breogán, debido a que después de 16 años sin pisar la ACB, llega el día más señalado y no funcionan los marcadores y relojes de su pabellón.

Por lo tanto esta jornada, que comenzó un jueves puede concluir no se sabe cuando. Ya veremos cuándo se juega ese partido aplazado.

Y según todos los indicios tras el bajo rendimiento de algunos jugadores, el batacazo de muchos supermanagers está siendo épico. Aunque seguro que después aparece un jugador con sus doscientos puntos y todo. 

Y se plantean unas cuestiones:

¿Son los torneos y amistosos de verano una muestra de lo que va a ser el equipo en la temporada?

En principio no tiene porqué. Lo que sí pueden es mostrar en qué momento de la preparación está el equipo. Pueden servir para mejorar cosas. Para replantearse los entrenamientos e incluso ver qué jugadores sirven o no. Si hay que fichar algo más o no.

En el caso del Unicaja de Málaga, esos últimos entrenamientos de la pretemporada le han servido al nuevo -aunque ya estuvo en otra etapa- entrenador, Luis Casimiro, para enmendar defectos que se vieron en los amistosos, y su equipo ganó de forma contundente al Valencia, otro de los aspirantes a esa cuarta plaza de la liga española para la Euroliga. Yo pensé que estaba llorando demasiado con aquello de que su equipo no estaba bien, que si era el más perjudicado por las ventanas FIBA y tal. Pero al final puede que se trate de un truco de perro viejo para ponerle las pilas a los suyos.

Otros equipos en cambio, sí que han jugado tal como apuntaron en pretemporada y se han pegado el leñazo prometido o han ganado su primer partido.

En el baloncesto de base ¿Sirven esos partidos para algo?

Conozco entrenadores de formación que prefieren no jugar amistosos.

Si se elige mal al rival (uno de un nivel muy superior) pueden provocar tal desconfianza que incluso desemboque en una dinámica mala en el equipo, de la que tarda en recuperarse. Algunos se creían mejores de lo que eran y se toparon con la realidad y cuesta asumirlo. Aunque lo que debe es convertirse en un acicate para mejorar.

Además puede pasar que esos partidos estén mal organizados, que lo arbitre un chaval o un entrenador de otro equipo. El entrenador (o el ayudante si se tiene) mejor que no pite más que en los entrenamientos (y ni eso), ya que conoce las debilidades de sus jugadores/as y puede pitar demasiado para corregir o al revés, ser demasiado permisivo por aquello de que se endurezcan.

Y si está uno solo y encima tiene que pitar, aunque sea la mitad del partido, habría que plantearse si se puede estar en todo y bien. Y que si uno quisiera ser árbitro se hubiera hecho árbitro, sin entrar en temas económicos.

En mi opinión cuanto más jueguen los jóvenes mejor. Pero antes de jugar amistosos hay que preocuparse por conocer un poco dónde se mete uno y que la cosa esté bien organizada.

En muchos equipos de formación el hecho de tener poca pretemporada viene determinado por no poder empezar antes los entrenamientos. Esos colegios cerrados todo el verano que no abren hasta el primer día de clase... Hay competiciones como la junior que empieza muy pronto por ajustarse al calendario escolar, para dejar tiempo a que los jugadores que son estudiantes, preparen la selectividad o como se llame ahora. En un caso así los primeros partidos de liga llegan a formar parte de la preparación del año.

Cancha del colegio público Valle Inclán de Málaga donde juega El Palo, uno de los principales equipos de la ciudad andaluza. El estado en que se encuentra el suelo de la pista habla por sí solo de lo que les preocupa a los gobernantes el deporte y las instalaciones escolares de los más jóvenes.

Para terminar una de camisetas

Aquí van algunas de las equipaciones que han sido diseñadas para esta temporada 2018/19 de la Liga Endesa:

Estas dos equipaciones me parece que son de las mejores de la pretemporada.

La segunda del Fuenlabrada con esas rayas es indescriptible.

Aunque no soy muy de mangas, esta del Obradoiro no es de las peores.
Estas del Delteco Guipúzcoa no me parecen muy acertadas.

La del UCAM Murcia bien, la segunda del Joventut  menos bien.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Living la pretemporada loca


Final del verano, concluyendo la pretemporada y a punto de empezar la competición. 

Más de tres meses sin baloncesto ACB, algunos equipos con cuatro meses sin partido oficial y ahora todo son prisas. Aquellos clubes que han tenido unos partidos amistosos de poco provecho tratan de acelerar su puesta a punto. Por ejemplo el Gran Canaria, que afronta el reto de la Euroliga, ha perdido sus cinco partidos de preparación, otros como Unicaja o Fuenlabrada han sufrido algunas derrotas de más; también andan preocupados en el Delteco GBG (Guipúzcoa) tras perder la Copa del País Vasco con el Bilbao que, aunque sea un recién descendido, no deja de ser un equipo LEB. 

A algunos entrenadores, que volvieron morenos y relajados de sus vacaciones, se les empieza a ir el color al tiempo que vuelve a su cara la tensión del técnico, esa expresión de cabreo perenne que tienen casi todos, al tiempo que empieza a sobrevolar sobre sus cabezas la duda típica acerca de la Navidad, aquello de si se comerán el turrón en sus equipos o no.

Los jugadores en cambio están a su bola... sobretodo los extranjeros, el grueso de los integrantes de la ACB, que tratan de integrarse y adaptarse a sus nuevos equipos y ciudades. En muchos casos además a un nuevo país, idioma e incluso continente que no entienden mucho. Algunos se irán tal y como llegaron. Sin entender nada. 

Sin haber comenzado la temporada ya hay aficionados que han perdido las esperanzas en los nuevos proyectos de sus equipos y con su frustración llenan las redes sociales de quejas.

Y mientras otros aficionados, los que no hayan pensado bien (o acertado) su equipo para el Supermanager, pueden pegarse el batacazo en las primeras jornadas del que ya es difícil recuperarse el resto del año. 

Viendo las estadísticas de partidos de pretemporada, de ligas de verano, o de los primeros torneos como la Supercopa, no hay nada claro, excepto que, tras su brillante triunfo en esa primera competición, sigue el buen momento del Real Madrid. El equipo blanco parte de la primera línea de salida esta temporada, como si fuera un bólido de Fórmula 1 que ha marcado el mejor tiempo en las sesiones de clasificación.

Pablo Laso y Sergio Llull (MVP de la Supercopa) en la rueda de prensa. Dieciséis títulos lleva Laso. Y una alegría lo bien que se está recuperando el menorquín de su grave lesión. 
Lo que sí me queda claro tras ver algunos partidos es que hay unas equipaciones que me gustan muy poco, por no decir nada, en la ACB 2018/19. Supongo que si se impone, llegaré a acostumbrarme a las mangas, pero me cuesta. En el caso del Unicaja de Málaga se ha lucido Spalding, con ese diseño y esos brillos, y eso que se trata de una marca relacionada habitualmente con el baloncesto.

El francés Lessort durante la presentación de la equipación nueva.

El Unicaja ha despedido la temporada con victoria en la Copa de Andalucía ante el Betis que esta temporada jugará en la LEB oro.
Hablando de equipaciones, estaba viendo hace unos días imágenes del Circuito Movistar de Oviedo  y vi una que me gustó, aunque no sabía de qué equipo se trataba... pues nada, no era español, se trataba del Obras Basket de Argentinaal que han invitado este año a participar.

El jugador Maurice Kemp del Obras argentino en Oviedo.
Equipación clásica, sencilla y bonita, por lo menos para el que esto escribe.


Otro éxito que está a punto de producirse es la clasificación de la selección española para el Mundial de China de 2019, que si nada se tuerce se hará realidad en los cuatro partidos que quedan (dos en noviembre y otros dos en febrero). Este año no hubo campeonato de selecciones en verano aunque sí dos partidos de clasificación en septiembre.

Es increíble que ningún equipo español haya apostado por Quino Colom (solo lo tanteó el Unicaja) para luego traer  a extranjeros mucho peores que cuestan más dinero y que además  tienen que adaptarse a la Liga Endesa.