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miércoles, 30 de agosto de 2017

Fernando Romay y las reliquias del pasado

Caricatura de Fernando Romay (Real Madrid)

A un día para el comienzo del Eurobasket 2017, contaré cómo, el pasado domingo 20 de agosto, tuve la suerte de ver a la selección española de baloncesto que jugaba en Málaga, gracias a que me tocaron dos entradas en un concurso que organizó Fernando Romay en las redes sociales. La cosa consistía en mandarle una foto chula de baloncesto. Y claro, me acordé de las que conservo en una carpeta de cuando yo era pequeño y se las mandé.

Una es una pegatina de una zapatilla de la marca Pony que patrocinó al propio Romay alguna temporada mientras fue jugador del Real Madrid.

Como se puede ver, junto a la de Romay hay más pegatinas, Goofy selección y un cromo de Di Stefano.
La otra es un póster de la plantilla del Real Madrid de la temporada 1984-85 en forma de caricaturas de sus integrantes. Me lo regaló mi padre que lo adquirió en la tienda oficial del club en el Estadio Bernabéu. Entonces vivíamos en Mallorca y que te trajeran algo de la península, era algo señalado.

Póster con caricaturas de la plantilla del Real Madrid de baloncesto temporada 1985-86
La respuesta por twitter fue la siguiente: Me ha llegado al alma que conserves esas reliquias. Disfruta del partido, para ti las dos entradas.


Y por correo electrónico me las mandó además de desearme feliz partido y decirme que le saludara. Romay ha estado este verano desempeñando el papel de comentarista en los partidos de preparación junto al incombustible, y discreto, Nacho Calvo… como se echa de menos a Lalo Alzueta como locutor de baloncesto en la televisión pública.


El ambiente del Palacio de los deportes Martín Carpena era espectacular, ojalá estuviera así todo el año, me dijeron amigos a los que no veía desde hace mucho tiempo, como José Mora, que también es entrenador, con sus hijos que están cada día más mayores, es lo que le pasa a los niños, o con Pablo Carmona, su amigo Héctor o el periodista de Málaga HoyJosé Manuel Olias, con el que coincidí cuando trabajé allí unos meses.



El partido no tuvo mucha historia como tal, tal vez el de ser una de las últimas oportunidades de ver en directo en España a estrellas como Pau Gasol, su hermano Marc, o contemplar la evolución de jugadores más jóvenes que habitualmente compiten en la NBA como Ricky Rubio o los hermanos Hernangómez. Y constatar que España es favorita al Eurobasket, como dice otro amigo que escribe en solobasket.com, Sebastián Souviron en una página francesa, www.bebasket.fr.

Juan Carlos Navarro en uno de sus últimos partidos con la selección.


A la conclusión tocó recorrer el anillo del pabellón, mientras el público se iba dirigiendo a las salidas, para acercarnos al puesto de comentaristas de RTVE; me acompañó mi amigo Cristóbal González Montilla, periodista y escritor (ganador de varios premios). Es aficionado precoz al baloncesto, pues ya con cinco años se enganchó al deporte de la canasta con la gesta de la selección española, plata en los juegos olímpicos de Los Ángeles 1984, que recuerda perfectamente. (A mi me pilló con 12 añitos). Como reflejo de esa afición es autor del blog “La lengua de Petrovic”. De hecho, durante el partido se produjo un hermanamiento de ambos blogs en forma de amena conversación baloncestística. Y en el descanso hasta pudimos ver en uno de los puestos de bebidas a Tarakanov, con el que Cristóbal compartió mesa redonda en unos ciclos de conferencias que tuvieron lugar en el Museo Ruso de Málaga en el verano de 2016.

Cristóbal y yo por los pasillos del Carpena.
El añorado Carlos Montes ya me había dicho en su día, cuando yo entrenaba en el Colegio Joyfe de Madrid, que Romay era todo un espectáculo, que cuando iba a algún sitio, club, acto, etc. atraía a todos los chavales. Incluso dejaba de ir a partidos de su hijo para no restarle protagonismo. Ahí estaban los pequeños, rodeándolo, aunque fuera con valla por medio, casi imposible acercarse. Y eso que salieron Joan Sastre, Xavi Rabaseda y Guillem Vives, jugadores en activo de la selección, a firmar autógrafos. Pero el que quería la chavalería era el de Romay. Aún así pude darle las gracias por las entradas.

Romay rodeado, pero pude saludarlo. (foto de Cristóbal)

Romay acude a campus y actos como embajador de la FEB
Y ahora, cuando escribo estas líneas, busco en internet y descubro que fotos en actos hay muchas pero de Romay en activo pocas para completar el artículo. Eso mismo me pasó cuando escribí sobre Montero o Juanan Morales. Total, que he buscado en casa de mi madre otra reliquia, un libro que tengo allí, “Plata en Los Ángeles”, escrito por los periodistas Martín Tello y Carlos Jiménez, editado por el Banco Exterior de España (que ahora está integrado en BBVA) y que era por entonces patrocinador de la selección española de baloncesto, o equipo español que decía su mítico entrenador, Antonio Díaz-Miguel. Y aquí comparto algunas fotos que he sacado de ahí.

Los Ángeles 1984, España con Romay junto al seleccionador Díaz-Miguel,
uno de los entrenadores que mejor partido sacó del pívot del Real Madrid
El citado libro. En la foto de la portada se puede apreciar la fina técnica del "Matraco" Margall.
Romay y Dino Meneghin en el Eurobasket de Nantes 1983,
donde España quedó subcampeona precisamente ante Italia

Romay celebra una victoria en ese Europeo con Corbalán y Solozábal en primer término

Romay en un encuentro ante Alemania del preolímpico.

Fernando ante China en Los Ángeles 1984.


Salto con Sam Perkins en la final olímpica de Los Ángeles 1984.
Romay defendido por Larry Bird y Danny Ainge en el Open McDonalds de 1988.

lunes, 8 de agosto de 2016

Baloncesto en los Juegos de Río: El aviso de Croacia

Algunas imágenes de la primera final olímpica de España, ante USA, en Los Ángeles 1984
Los Juegos Olímpicos son la razón de mi afición al deporte, en especial al baloncesto. Ocurrió en verano de 1984 con la Selección Española que consiguió la plata en la Olimpiada celebrada en Los Ángeles, con horarios similares a los de esta edición, con citas a altas horas de las calurosas noches de agosto que, entonces y ahora, se hacen más llevaderas con las gestas deportivas de los mejores del mundo. Gracias al seguimiento que hacían de los Juegos mis primos Juan y Lorenzo, con los que coincidí ese verano, me empezó a interesar el deporte de la canasta


No fui el único. Esa medalla de plata que observa Fernando Romay junto a Fernando Martín  (y con Andrés Jiménez detrás) propició el llamado Boom del baloncesto en España
Todas las disciplinas están representadas en los Juegos Olímpicos, deportes que apenas tienen hueco normalmente en los medios de comunicación españoles, que consideran que las vacaciones de Cristiano Ronaldo o el nuevo color de pelo de Messi son noticia en su informativo de fútbol, aunque lo denominen "Deportes". Pueden emitir una rueda de prensa del entrenador Luis Enrique, aunque trate a patadas a los periodistas, o contar los partidos amistosos de pre-temporada, antes que dar cuenta de un récord del mundo. A mi me gusta el fútbol pero el empacho del mismo en nuestro país puede conseguir el hartazgo. Y como además los derechos olímpicos son de RTVE y se ve que otras cadenas no han pagado ni por un resumen, vemos casos como el de Antena 3, que se dedica a reproducir vídeos subidos por los propios deportistas a las redes sociales, en el escaso tiempo que le dedica a la información sobre los juegos de Río de Janeiro 2016.

Mireia Belmonte obtuvo una medalla de bronce en la primera jornada de los Juegos

Primer partido de baloncesto de España en Río

Y primera noche de acostarse tarde; la diferencia respecto a 1984: Aquel verano yo estaba de vacaciones escolares, largas y maravillosas, mientras que en 2016, ya cuarentón, no es lo mismo, he tenido que madrugar para trabajar al día siguiente. Y otra diferencia es que España ha perdido por dos puntos ante los croatas. Entonces ni existía Croacia como país. Primer disgusto y unas notas sobre el encuentro:

- El juego exterior de España ha asustado por su ineficacia. Rudy Fernández y Navarro, ningún punto. Lo peor del gran Juan Carlos es que en muchos partidos ya no es capaz de crearse un tiro cómodo y apenas puede lanzar a canasta si le aprieta la defensa. Claver un solo punto anotado jugando de tres, encima fatal en defensa y se lo ha merendado Bodganovic (23 puntos). Abrines ni ha jugado. Esperemos que mejoren. Y también en la faceta defensiva y en la ayuda al rebote como bien señaló Sergio Scariolo.

A Navarro lo anularon los defensores de Croacia
- El jugador franquicia de los Minesotta de la NBA, el base Ricky Rubio, ha sido desactivado por Aleksandar Petrovic, actual entrenador de la selección croata y hermano del mito Drazen. En 1984 ambos jugaron contra España pero en la selección de Yugoslavia, en una edición en la que obtendrían la medalla de bronce. Y claro, "Aza" sabe un poco de este deporte... ¿Y cómo lo ha hecho? Ordenando a sus jugadores que flotaran a Ricky, que le dejaran tirar, su punto débil. Un recurso viejo pero que ha descentrado al base español y le ha hecho salirse del partido tras fallar los tres triples que ha intentado y cargarse de faltas.

Drazen y Aleksandar Petrovic con Yugoslavia.
- Ante el poco acierto de los jugadores exteriores, solo un poco compensada por los puntos de Sergio Rodríguez y Llull, que tampoco es que estuvieran muy inspirados, solo respondieron el imperial Pau Gasol con 26 puntos, Mirotic y Reyes, que han tenido hasta que lanzar de tres puntos y con bastante acierto para abrir campo, pero terminando algo cansados por el esfuerzo, lo que hizo que se esfumara una renta de 14 puntos a favor del equipo español.

Mate de Pau, lo que le vamos a echar de menos cuando se retire...
A pesar de todo este tapón de Saric evitó que España empatara y forzara la prórroga
- Parecidos razonables: El ex-jugador y entrenador croata Aleksandar Petrovic con los años se parece cada vez más al humorista Josema Yuste, del famoso dúo Martes y Trece, como nos hizo ver el amigo Enrique, comentando el partido en grupo.

Parecidos razonables. Aza Petrovic y Josema Yuste.
- Lo que le pasaba a Víctor Claver, mal en defensa y en ataque en el partido ante los balcánicos, es que  tenía un atasco en su nariz. Tras ser cambiado por el entrenador Scariolo, estuvo intentando extraer el culpable, un gran "perdigón", no sabemos si con éxito.

Extraordinario documento capturado por Lorenzovic de la extracción del moco culpable de su mal partido por parte de Claver (con el número 10). Años y años esperando su explosión...


martes, 6 de mayo de 2014

Un balón (Mikasa) de baloncesto

Un antiguo compañero mío de trabajo, José Manuel Atencia, ha compartido en Facebook un magnífico y recomendable artículo del periodista y escritor David Gistau que se llama "Un tango del 82", en referencia a un balón de fútbol que tuvo de pequeño, publicado en el suplemento dominical XL Semanal.












                                                                                                                                                           El periodista David Gistau

El Tango del 82 era un modelo de balón de fútbol de la marca Adidas y era la pelota oficial del Mundial que se celebró en España en 1982, este verano hará 32 años. 

El artículo de Gistau me ha recordado acontecimientos de mi niñez, de forma parecida que lo hará con los que hayan leído el que ha escrito relato sobre su balón. Yo me voy a permitir el copiarle la idea y relatar algo parecido:

Yo también viví el Mundial del 82 siendo un niño. Me acuerdo que en mi casa se rompió una tele marca ELBE de color rojo que teníamos (exactamente como la de la foto). Se veían los partidos de color morado, presagiando el juego de España. No fue hasta un tiempo después que mi padre trajo un televisor SABA, como la que anunciaba el humorista y actor inglés Benny Hill, ("El que sabe SABA" era el eslogan que decía) con mando a distancia y todo, aunque en aquella época no había mucho que cambiar, sólo había dos cadenas, la Primera y la Segunda de RTVE.

Después de fracasar estrepitosamente la selección en ese campeonato organizado en casa, un tiempo después la España de fútbol lo hizo mejor y disputó el famoso partido que ganó 12 a 1 contra Malta y que la clasificó para la Eurocopa de 1984, donde después de ganar a Alemania con gol de Maceda, perdimos en la final contra Francia, con un gol de falta de Michel Platini que se le coló por el sobaco al portero Arconada.







Esta era la cara que se nos solía quedar a los españoles con la selección...


















Pero ese mismo verano del año 1984 hubo otro acontecimiento que a mi me marcó (y a mucha gente) que fue la consecución de la medalla de plata por parte de la selección española de baloncesto en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, contra unos Estados Unidos en los que jugaba un tal Michael Jordan, que todavía no había llegado a la NBA. Y aquello me gustó más que el fútbol, que no es que no lo haga, pero menos. 


Y por ello mi balón no fue un Tango del 82. El mío fue un Mikasa de baloncesto de color naranja chillón y de goma, claro. A mi no me lo regalaron en la comunión como era norma, mi padre me lo compró por las buenas notas, aunque con la advertencia (también de mi madre) de que no me tenían que regalar nada por cumplir con mi obligación, que era estudiar. No obstante lo tuve y era tal que así:

         La marca Mikasa es japonesa, especializada en balones y fundada en 1917 en Hiroshima.

Y gracias a ese balón, que me llevaba al cole todos los días podíamos jugar los niños de mi clase, tanto en el recreo como después de comer, que me quedaba a comer allí, en el San Francisco de Palma de Mallorca. Los mayores tenían su propio partidillo y ocupaban la mejor cancha. Solo unos pocos de los pequeños eran elegidos para completar su encuentro, en reducido número, dos o tres a lo sumo, y para serlo debíamos ser capaces de encestar tiros libres para eliminarnos entre los enanos. Por eso nunca he tirado del todo mal los tiros libres. Por la cuenta que me traía, pués hay que reconocer que la pachanguita entre nosotros los de cursos inferiores era un poco "mierder", comparada con la de los mayores. Y luego casi ni tocaba bola, era un paquete, pero había metido mi tiro libre... algunas veces con mi Mikasa.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Baloncesto y Literatura 2: Conversaciones con Mirza por Juan Antonio Corbalán


Que conste que Juan Antonio Corbalán fue uno de mis primeros ídolos cuando me empezó a interesar el mundo del baloncesto. Yo cumplí doce añitos en el verano de los Juegos Olímpicos de los Ángeles, en 1984. Corbalán también celebró su cumpleaños, pero 30, en la Villa Olímpica el 3 de agosto, con la Selección Española encaminándose a su primera final contra Estados Unidos y a su primera medalla de plata. Y allí anunció que se retiraba de la selección. De aquel equipo el que más me gustaba como jugaba era Fernando Martin. Luego destacaban Epi o Andrés Jiménez. Y me sorprendían las barbas de Iturriaga o Margall. Y las carreras del primero, heciendo de palomero, o los tiros del último. Menuda muñeca... O la altura de Romay. Pero cuando jugaba el base madrileño del Real Madrid se veía algo especial en el equipo, con todos mis respetos a los otros directores de juego de esa convocatoria, Solozabal y José Luis Llorente, históricos de nuestro baloncesto. Y la prueba de la importancia de este base, está en que, desde su retirada, España difícilmente se subió al podio de ningún campeonato, salvo un bronce en el Eurobasket de 1991, y no jugó una final hasta el de 1999. Luego llegó la irrupción de los juniors de oro en la selección absoluta. Pero eso es otra historia. 






Por cierto, que este año se cumplen 30 años de esa medalla de plata y del llamado Boom del baloncesto que colocó a este deporte en altas cotas que ahora no alcanza, quizás por el buen momento de la selección de fútbol que se ha merendado el hueco del basket y de otros deportes en muchos medios. Yo creo que una cosa no es excluyente y que cuantos más focos haya mejor. En fin...



El clásico poster de la revista Gigantes. En esta ocasión un clásico duelo entre el Real Madrid y el Estudiantes representados por Vicente Gil y el propio Corbalán.

Pero a lo que voy es al libro escrito por Corbalán, Conversaciones con Mirza, publicado por Titano Ediciones en 2012.



Llevaba tiempo queriendo leerlo, pero, dicho sea desde el respeto que, ya digo, le tengo al hoy doctor, debo decir que no me ha gustado mucho. Me parece que se queda a medio camino entre el libro de autoayuda, el manual de liderazgo para empresas, la novela, la autobiografía y el libro deportivo. Y por ello no colma ninguna expectativa. Quiere abarcarlo todo y al final nada. Por lo menos el hombre pide perdon en el prefacio que escribe.

Para leer una novela ya tenemos muchos escritores, empezando por los clásicos. Y como es una novela, no sabemos si algo de lo que cuenta le pasó a él, se lo ha inventado o qué. Ya digo que lo mezcla todo y también en el estilo, la primera persona con la tercera y luego cita a algunas de verdad como al entrenador de fútbol Juan M. Lillo. Y la parte que parece de ficción, el culebrón de la búsqueda de la madre del personaje, un tal Pedro, que fue jugador de baloncesto, por lo que parece que es él, se me hace pesada. 

Ya digo, si me compro un libro de Corbalán lo que quiero que me cuente es su vida deportiva, historias del deporte o bien razones para el éxito y tal. Pero no esta mezcla, este follón. Y encima, las conversaciones con Mirza (que encima es un fantasma que se le aparece al tal Pedro) que dan título al libro son escasas y no sabemos si reales.

En una de las pocas anécdotas deportivas que cuenta, habla de su entrenador de aquella época, Pedro Ferrandiz, al que, con poco disimulo llama Ferrando en la novela (y al Real Madrid, Racing Club de Madrid, ejem):

 “Aún recordaba su primera semana de entrenamientos, con apenas 16 años. Solo los elegidos podían aspirar a llegar tan pronto, tan lejos. Con el corazón encogido por la ilusión y los nervios, salió como pudo de aquella experiencia. Trató de no meter la pata durante aquellas horas en el mundo de los mayores, jugó a cumplir el guión de un niño bien aleccionado en lugar de demostrar lo que llevaba dentro. El viernes por la tarde, después del último entrenamiento de la semana aprendió su primera gran lección de manos de su entrenador, Ferrando, que, cuando Pedro se retiraba al vestuario, le tomó por el hombro y le dijo: 

- Chaval, yo te he traído aquí para que juegues como tú sabes y como yo te he visto jugar. Si vas a jugar como los otros, ya los tengo a ellos. Piensa en qué puedes aportar a este equipo durante el fin de semana y me lo dices el lunes. Si no tienes nada distinto que nos haga mejores, no te preocupes, te buscaremos un equipo."

El caso es que siempre se puede sacar algo positivo y el libro deja alguna reflexión interesante sobre motivación, compromiso y liderazgo que se pueden resumir en una buena frase que escribe Corbalán:

“Un gran equipo nace con un sueño colectivo y se hace realidad con un compromiso individual”

Y termino citando otra parte de esa idea que escribe Juan Antonio, del que enlazo aquí un artículo sobre el base que terminó su carrera jugando en un mítico Forum de Valladolid junto a Arvydas Sabonis:

"La persona al fin y al cabo es la poseedora de todas las capacidades que luego se emplean colectivamente. Lo que somos como colectivo, está en cada uno de nosotros y su expresión está en el todo, como resultado de esas interacciones personales, individuales. Los grandes equipos están llenos de protagonismo y responsabilidad. La consecución de los grandes logros empieza siempre por los pequeños matices, por la gran cantidad de pequeñas cosas bien hechas que imperceptibles dan forma al éxito”.