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jueves, 28 de noviembre de 2019

Los colores de Zeljko Obradovic



Es costumbre que durante los partidos Zeljko Obradovic (Cacak, 1960) pase a tener un color que va del rojo al morado en su rostro durante los partidos, mientras se le ve gesticular y gritar a sus jugadores, casi siempre de forma constructiva. Pero un día de noviembre la cosa pasó, hablando de colores, de castaño oscuro, como dice la expresión que según el diccionario de la Real Academia Española significa sobrepasar los límites tolerables.


“Sois buenos chicos, a vuestros ojos sois buenos chicos… que os jo… a cada uno, que os jo… a todos... (luego empieza a personalizar) especialmente a ti Gigi Datome, avergüénzate y a ti Mahmutoglu...” sería más o menos la traducción de los gritos e insultos que Obradovic profirió contra sus jugadores en un tiempo muerto del partido CSKA de Moscú contra su equipo, el Fenerbahce.


A raíz de ello he podido leer muchas opiniones en internet; esto de las redes sociales es lo que tiene, que todo el mundo puede publicar lo que piensa. Algunas me han dejado pensando en una cosa que he comentado con algunos amigos míos aficionados:

Que en el mundo del baloncesto (y del deporte) se permiten unas broncas y gritos que en otros ámbitos laborales serían objeto de denuncia; que un “jefe” gritara de una forma desmesurada a sus subordinados no se vería bien en ningún caso. Y menos con insultos de ese calado.

Dicen algunos comentarios que es “el más grande”, “Grande Zeljko” que “él sabe lo que hace”, he podido leer. Lo justifican, lo cual me parece inaceptable. Ha perdido los papeles y punto.

Si lleva su equipo con un balance de negativo en Euroliga pues tendrá que hacer que mejoren sus jugadores indicándoles en qué fallan y si alguno no tiene la actitud adecuada pues al banquillo (y ya se le abrirá expediente por parte del club) y que jueguen los que se esfuercen y él les ayude a mejorar.

Afortunadamente leo opiniones de periodistas acreditados como Rafa Muntion “A mi los gritos/insultos 'altavoz´ no me van. Ni que ganes 1 euro o 2 kilos. Es cojonudo que se aplauda una situación que en tu trabajo no la querrías nunca”


En el mismo fin de semana se pudo ver a otro entrenador, de su misma nacionalidad, el serbio Alexandar Dzikic (Belgrado, 1971), técnico del Estudiantes que se dirigió a sus jugadores sin elevar la voz más allá de lo necesario para decirles que tenían que jugar los 40 minutos y que noservía de nada querer arreglar a última hora las estadísticas individuales.

Dzikic en el partido referido, Barcelona contra Estudiantes. 
Por ser quien es Obradovic tiene el respeto de su plantilla y no le hace falta volverse un basilisco para hacerse entender. Una mala tarde la tiene cualquiera, y un ataque de entrenador también, pero comportamientos así no. Como mi amigo Rubén Amor y yo decimos, este muere un día en la cancha con esos berrinches que se pilla.

Y si esto es reprobable en el ámbito profesional, mucho peor en baloncesto de formación; donde es un verdadero delito ver a entrenadores de cantera insultar y gritar de forma destemplada a sus jugadoras/es. Que son niños, no el parachoques de una frustración propia. Y a veces estos "educadores" están amparados por sus clubes y los propios padres, que se creen todos que van a ganar el anillo de la NBA y lo que pueden es acabar con la afición y las ganas de sus menores, si no crearles un trauma y quitarles las ganas de hacer deporte.

Una cosa es animar y corregir, de forma enérgica si es necesario, y otra marcar a jugadores tan pequeños; por ejemplo con un “por tu pu… culpa hemos perdido el partido” me han comentado que le gritó un entrenador en Málaga a un jugador infantil delante de todos, compañeros, rivales, padres etc. Y que luego el “notas” ya se guarda de portarse bien cuando baja al patio algún responsable del colegio. 

Intolerable y fuera del todo del sentido común.

Para terminar me remito a un artículo sobre un libro llamado "Prohibido gritar. El valor del deporte en la educación" de Maira Cabrini y Juan José Mateo, con la participación de destacadas figuras del deporte español como Vicente del Bosque, Almudena Cid, Pepu Hernández o Carlos Sainz.



domingo, 30 de julio de 2017

ERA LASO: ¿Quién domina en Europa?


Leo una entrevista a Zelkjo Obradovic en la que dice que el mejor equipo de Europa en las tres últimas temporadas es el Fenerbahce de Estambul que él entrena. Lo argumenta así:

2015: Semifinales.

2016: Subcampeón.

2017: Campeón.

¿No es el Real Madrid? En cuanto a títulos hay empate a uno, pero en presencias en Final Four 3 a 2 para los turcos. El CSKA de Moscú estuvo en las tres citas pero solo jugó una final que le ganó precisamente a los turcos.

¿Y cuál es el balance de los 6 años de Pablo Laso entrenando al Madrid? 4 presencias con dos subcampeonatos y una victoria. (Aquí sí gana a los turcos 4 a 3)

¿Y es el Madrid el dominador de Europa en este periodo? Pues va a ser que no. Está repartido pero el más destacado de estas 6 temporadas es Olympiacos con dos títulos y cuatro finales jugadas. Tiene las mismas presencias que el Madrid pero en las cuatro es finalista.

La final de Londres que el Olympiacos ganó al Real todavía duele, (como la de Milán)...
Si nos quedáramos con lo que los aficionados que han asistido al Palacio de los Deportes (yo también he ido mucho) han visto… un juego atractivo del Real Madrid que ha hecho que fuera muy raro el día en que se perdía en casa, todos los grandes de Europa cayeron en Madrid. Eso está en el haber de Pablo Laso, por supuesto; la vuelta del Madrid a la élite.

Pero el balance en títulos europeos es Olympiacos dos Euroligas, CSKA una, Real Madrid una, Fenerbahce una y Maccabi una. Al final es lo que cuenta. Los seguidores del Estrella Roja también ven como casi todos los equipos muerden el polvo de los calientes pabellones de Belgrado. Pero casi nunca llegan a la Final Four.

Cada día tengo más la sensación de que este Real Madrid, magnífico bajo la batuta de Laso, en seis temporadas 13 títulos de 25 posibles (cinco Copas, tres Ligas, tres Supercopas, una Euroliga y una Intercontinental), se ha quedado corto, sobre todo en la competición continental. A mi juicio debería contar  por lo menos con dos Euroligas más, por la cantidad de partidos ganados en total.

La única Euroliga de Laso, en Madrid 2015, ganada por el Real Madrid al Olympiacos, con Nocioni de MVP...
Sin entrar a analizar las razones y esperando que se haya aprendido de esas oportunidades perdidas para que el equipo llegue mejor a los momentos clave, me da en la nariz que el ciclo victorioso del Real Madrid entrenado por  Pablo Laso se puede estar acabando; la temporada que se avecina, la 2017/18, puede ser la última con opciones de ganarlo todo por parte de este grupo.

Lo mismo me equivoco pero a la máquina engrasada que era el Madrid de baloncesto que lo ganó todo en 2015, le van faltando piezas fundamentales del motor, Sergio Rodríguez, Nocioni… y otras están cada vez más viejas o estropeadas, Felipe Reyes, Rudy Fernández… El coche va cada vez más despacio… y seguramente el conductor esté menos fresco, los ciclos, pero esperemos que haya relevo con los jóvenes que se van incorporando.

Andrés Nocioni, todo carácter se ha retirado esta pasada temporada 2016-17

Y digo que la esperanza son los jóvenes, ya que la actual situación del baloncesto mundial, con los sueldos astronómicos que ofrecen la NBA o la Liga China, hace que escaseen los jugadores de calidad, su precio sea elevadísimo, y que se encarezcan enormemente otros que son de clase media. El Madrid depende económicamente del fútbol y su presidente Florentino Pérez atiende casi en exclusiva los caprichos de los futbolistas; dudo vaya a desembolsar lo necesario para un fichaje baloncestístico de relumbrón.

Por si fuera poco está el empeño en dispararse en el pie del baloncesto europeo con unos calendarios cargadísimos (cada temporada más) para casi los mismos jugadores de siempre, también debido a la perjudicial pelea por el pastel entre la organización de la Euroliga y la FIBA, con las “nuevas ventanas” para selecciones. 

domingo, 16 de julio de 2017

Sergio Rodríguez, desde Rusia con amor


El “Chacho” se va a Moscú, aunque todavía no es oficial. Allí, a poco que le dejen, disfrutarán del juego de un espíritu libre y feliz que parece que no lo ha sido en su último año en la NBA… Sí, yo pregunto:

¿Era feliz el "Chacho” en los Sixers de Filadelfia?

No se vieron muchos partidos de Rodríguez en Movistar+, debido a que su equipo no era de los destacados en la clasificación. Entre el espacio que discurrió entre una cita y otra se pudo ver como el papel de Sergio pasaba progresivamente de James Bond  a “Q”, de protagonista a secundario. De ser titular a suplente de un jugador llamado McConnell, para mi mediocre.

Es verdad que T.J. defiende mejor que Sergio, y que con juventud y ganas se ha hecho un sitio, pero más allá de eso poco que haga que te levantes del asiento. "McConnells" de la vida hay muchos pero como el "Chacho", pocos. De ahí la corriente de comentarios que ha despertado su fichaje por el CSKA de Moscú, una gran cantidad de forofos madridistas lo llaman traidor por no regresar al Real Madrid. Incluso pesetero, cuando se va a un equipo siete veces campeón de Europa. Parece que algunos de ellos lo más redondo que han visto en su vida ha sido una caja de zapatos (de fútbol, claro) y no se han enterado de que los directivos blancos ni han realizado oferta por él, ya que creen que tienen el puesto de base cubierto… (¡Ja!)


Volviendo a los Sixers, decir que están dirigidos por un entrenador llamado Brett Brown, que tiene un record de 75 victorias y 253 derrotas en sus cuatro temporadas NBA, todas en Filadelfia, vamos, lo que se dice un escaso palmarés, (anteriormente fue entrenador en Australia y asistente en San Antonio).

McConnell se ganó la confianza de Brown y se hizo con la titularidad.
Se veía claramente, sin saber lo que pasaba dentro del vestuario, que Brown se inclinó en un momento de la temporada por McConnell. Sergio salía a la cancha y su lenguaje corporal mostraba falta de esa alegría habitual en el base tinerfeño. Le vi hacer una sola cosa, subir la bola cansinamente y dársela a la primera al pívot estrella, Joel Embiid, un auténtico fenómeno pero que no deja de ser un novato. Yo creo que eran instrucciones del visionario McConnell, pero Sergio ya no creaba, ni jugaba un uno contra uno (que por cierto le cuesta más en NBA por la velocidad de los defensores de allá), y si fallaba cuando le llegaba un balón para un tiro liberado, su entrenador lo mandaba al banco. McConnell, en cambio podía fallar que sabía que no iba a ser sustituido.

Y lo peor es que cuando se lesionó Embiid (algo habitual en su corta carrera, 31 partidos en tres temporadas), Sergio le daba continuamente el balón a Okafor, pero este sí que es un bulto más que sospechoso, en vez de decir “aquí estoy yo, cinco temporadas NBA, MVP y ganador de una Euroliga, Ligas, dos medallas olímpicas y un Mundial y esto es lo que hay que hacer".

Embiid, no te lesiones más.

McConnell 51 partidos titular y 26,3 minutos por partido.
Sergio 30 como titular y 22,3 minutos por partido. (As.com)

Esa aparente apatía (unida a su fama de mal defensor) y falta de carácter de final de temporada es lo que pueden haber visto los mánagers de los equipos de la NBA para no hacerle ofertas como agente libre, empezando por su propio equipo, los Sixers, y menos cobrando las cifras de esta temporada.

Y claro, el “Chacho” se ha visto a mitad de julio sin equipo y con la única opción de volver a Europa, donde parece que la mejor oferta es la de los rusos, por encima de la del Fenerbahce turco.

En Moscú sustituirá a Teodosic, que se va precisamente a la NBA, y espero que vuelva a desempeñar el papel de 007 a las órdenes de Dimitris Itoudis, que ya sabe lo que es ganar la Euroliga, y deseando que sea un buen “M” para Sergio, como lo fue Pablo Laso, que sí supo entender su juego. 

Desde ahora soy un poco del CSKA.