miércoles, 27 de noviembre de 2013

Al ritmo de Laso (Pablo)



















La renovación del entrenador del Real Madrid, Pablo Laso, por dos temporadas va a suponer, además de uno de los más largos periodos de estabilidad de la sección de baloncesto de la casa blanca, un regocijo para el amante del baloncesto y todo un acierto por parte de los responsables. Ya lo dije en su día, no es por tirarme flores.


En una entrevista concedida al programa de Canal Plus Eurofighters, (Edición del 22 de noviembre de 2013), en la misma semana de su prolongación de contrato, el flamante preparador madridista habló, entre otros asuntos, de un detalle muy importante de su equipo, que ha tenido un arranque de temporada magnífico: El ritmo. Su filosofía es imprimir al juego un ritmo de tal calibre que el equipo rival termine cayendo agotado tarde o temprano. En un cuarto o en otro. 

Eso es algo a lo que aspiramos todos los entrenadores aunque, como él reconoce, sin los jugadores que tiene  no sería posible. Otros, con una plantilla similar y así de extensa (o en el mismo equipo como Messina) no han sido capaces de hacer algo así. Es un poco parecido a lo que hacía Aito García Reneses cuando entrenaba al Barcelona, con rotaciones continuas y ritmo imparable, algo que en estos momentos Xavi Pascual en el mismo equipo no tiene. Aunque todo esto puede cambiar que lo importante es ver cómo acaba la cosa-temporada. 

Otra virtud de Pablo Laso es la gestión del grupo, ya que esas rotaciones (para aguantar esa intensidad, también defensiva, que el equipo lo está haciéndo de cine también en dicha faceta) hacen que los jugadores no pasen de los 20-25 minutos por partido y no tengan los números que podrían. Pero el equipo está por encima de las individualidades, parece que lo entienden y nadie se queja. 

Y cuando hay conflicto lo sobrelleva con mano izquierda. Sin ir más lejos en el partido entre el Real Madrid-Estudiantes del pasado 24 de noviembre, regañó a Llull por un fallo y lo cambió. Tuve la suerte de ver ese partido en el Palacio de los Deportes de Madrid y observé desde mi localidad, cerca del banquillo blanco, como éste, en una actitud poco profesional, estaba tan enfadado que ni atendió las explicaciones de su entrenador en el tiempo muerto que había pedido. Se quedó sentado al final del banquillo, mientras todo su equipo estaba reunido en el corro. Sin embargo, Pablo, para apaciguar un poco los ánimos volvió a contar con el menorquín, que ya estaba menos "moscatel", minutos más tarde, y la cosa quedó ahí. Esperemos. 

Algún otro entrenador no lo saca, pilla un rebote que ni Dennis Rodman y la termina liando aún más con una bronca en caliente o medidas que dinamitan la paz social del vestuario. Tal vez por haber sido jugador, Laso entiende que el que está en la pista tiene muchas pulsaciones y que conviene esperar antes de liarla. Un diez. Luego ya será cosa de hablar con Llull para que no repita estos comportamientos (yo creo que ahí está una de las funciones del segundo entrenador que considero debe ser el que hable con él) 

        Sergio Llull defendido por el base del estudiantes Quino Colom.

Un acierto lo de Laso (y algo también habrá tenido que ver su padre y también entrenador Pepe Laso, en la formación de su personalidad y en sus conocimientos)


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