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domingo, 10 de abril de 2022

El (vano) lío de Laso

La ristra de derrotas que ha sufrido el Real Madrid de baloncesto en los últimos partidos no es definitiva. Aunque no pinte bien, sigue vivo y si gana los playoffs de ACB y Euroliga se olvidará todo el lío que se ha montado al apartar el entrenador Pablo Laso a sus jugadores Thomas Heurtel y Trey Hopkins.

Los forofos alabarán a Laso diciendo que supo atajar el problema en forma de cáncer en el vestuario. Pero ni siquiera ha habido despido, ha sido un “a tu casa sin jugar, apartado del equipo y búscate otro que te quiera…”, sin dejar que den su versión los jugadores. Los trapos sucios se limpian dentro del vestuario, ellos no hablan ¿bajo pena de multa?, pero el señor Laso sale a una rueda de prensa sin la más mínima muestra de empatía con sus subordinados, en especial con un jugador, Thompkins, que lleva bajo sus órdenes tantos años. 

Todo este lío, que además puede resultar inútil, viene por lo que se llama un ataque de entrenador de libro (ya hablé en su día de este fenómeno). Me parece que su gran palmarés como entrenador del Madrid se le puede haber subido a la cabeza, se le ve ¿endiosado?... pero al mismo tiempo intentando hablar con un tono despreocupado, como sin darle importancia, mirando en ocasiones hacia abajo, lo que resulta peor.

He tenido la suerte de ver la primera parte de la rueda de prensa en Movistar Plus (las fotos las he hecho de su Canal Vamos). Si las mismas se leen en algún medio, aparecen escritas por el periodista sin contar las pausas (todos esos “eeehhh”) y sin relatar las caras o el tono utilizado por el entrenador de Vitoria, si mide o no sus palabras. Y encima ni ponen las fotos de esta rueda de prensa, utilizan una foto de archivo y a volar.

Las palabras exactas de Laso:

“No juegan por decisión técnica"… (para y medio sonríe, como se ve en la foto) 

"Eeehhh… no hay mayor historia". (Corte de la realización televisiva). "Bueno, esto es una decisión mía… eeehhh… considerando que los jugadores que ahora mismo eeehhh… están en el equipo, los trece jugadores que ahora mismo tengo en el equipo… eeehhh… tengo la confianza plena en que de aquí al resto de temporada van a jugar a su mejor nivel y vamos a volver a ser el equipo que todos queremos ver”.

Pilar Casado periodista de la COPE y Movistar Plus le pregunta: “¿Es definitiva o reconducible?”

-“Definitiva” La respuesta de Laso es tajante y con esa cara de suficiencia (abajo), parece decir que al que no le guste que se fastidie.


Intentó medir lo que decía, pero al utilizar la palabra “confianza” dio a entender que esos jugadores como mínimo han cuestionado la suya. Sin saber lo que ha pasado tiene que ser muy grave para no poderse arreglar. ¿O es que ya no hay ganas? Sea lo que sea, demuestra que su gestión del grupo esta temporada ha sido un fracaso. 

En el resto de sus declaraciones se relajó más y dijo obviedades. Sin una pequeña muestra de humildad respondió que no es su peor momento como entrenador del Madrid y tal y cual, con ese aire entre risueño y prepotente. Es verdad que aquella expulsión en silla de ruedas sí que fue tocar fondo. “Si me llegan a decir que a 9 de abril el equipo iba a ganar la Supercopa, jugar la final de Copa y tener el factor cancha en el playoff de la Euroliga igual lo hubiéramos firmado tomando un café”, comentó también según el Diario AS.

El entrenador no debe ser el protagonista.

Dan ganas de reír (por no llorar) al escucharle, tras perder 15 de 26 partidos: Los sentimientos de los aficionados del Real Madrid, a los que nunca nombró, le traen al fresco. 

Olvida además que los seguidores del baloncesto queremos divertirnos, ver a buenos jugadores como Heurtel o Thompkins o al propio Laso cuando jugaba. No a un señor exaltado en el banquillo protestando todo el rato.

Y encima no es el único así, hay mucho técnico enloquecido, por muy buenos que sean todos ellos, incluido Laso, sobre todo en Europa; Jasikevicius, Obradovic, Messina… y también en baloncesto de formación que es peor…

Yo pienso que este hombre, que ha sido el entrenador de una gran etapa de la historia del Real Madrid, siendo importante su papel (vuelvo a recalcar que los que juegan son los jugadores), no ha evolucionado bien. En mi opinión se ha refinado muy poco en estos más de diez años como entrenador del Madrid, como ejemplo sus tacos en las ruedas de prensa y tiempos muertos. No me lo quiero imaginar a solas, entrenando o en el vestuario. Al contrario, va a peor, cada vez se le ve más enfadado con todo en la banda.

Después del confinamiento por la pandemia y tras perder la liga ACB en la llamada "burbuja" de Valencia, ni a semifinales llegó el equipo, cuando no hubo público en la temporada siguiente le dio por gritar todo el partido. No se le oía más que a él. Me pareció lamentable y cansino, como esos entrenadores de cantera que no paran de gritar, a veces a dúo (excepto cuando dan por perdido el partido, claro).

¿Se imagina el lector que en el trabajo apareciera su jefe y se pusiera detrás de su silla y empezara a gritar “Bieeeeen… la tecla de encender el ordenador, bieeen, enciéndelo… Vamoooos… abre el programa… Vengaaaa… dale a la tecla F4… bieeeeeen…. Escaneaaaa… Bieeennn, F5… nooooooo, F5 no F4, pero ¡¡qué haces!! cómo lo tengo que decir… ¡si la culpa es mía por ponerte! (varios tacos)”

¿De verdad los jugadores no saben cuándo y cómo hacer un bloqueo, tirar o demás, fundamentos que llevan haciendo desde muy pequeños? ¿No lo ha explicado Laso en los entrenamientos, no saben las jugadas? ¿Son tan torpes que hay que ser un bruto y un patán con ellos? Por no hablar de sus tiempos muertos que definitivamente no son su fuerte, (algunos que se ven en la tele son el tren de la risa y otros la bronca padre).

Al no ganar como antaño, se multiplicaron esas alabadas por la prensa “lasinas”, así las llaman, con todos los “Ronceros” con la baba caída. Como las reprimendas de Obradovic o Jasikevicius, que se asumen como algo normal en el deporte de élite (pero que algunos copian) y que ya casi no se ven en la NBA. Comportamientos que en cualquier otro entorno laboral se verían como acoso y serían denunciados, si hay valor para hacerlo, claro. 

Por si fuera poco, el juego del Real Madrid ya no es lo que era antes con él, está cada vez más atenazado por su deseo de controlarlo todo. Pero sin que Laso sea justo con todos sus subordinados, ojo: hay jugadores como Sergio Llull, que se puede tirar once triples y fallarlos todos, y además se le puede ir la cabeza, que no pasa nada, y eso que es el capitán, o Rudy en menor medida. Y otros, al mínimo fallo, al banquillo con reprimenda.

Lo peor, para él, es que esta comparecencia la hizo en solitario y sin papeles escritos, pagado de sí mismo. ¿Dónde estaban los capitanes? Sin nadie de la directiva, asumiendo él solito la decisión. 

Pienso que los directivos lo tienen todo a su favor. Si remonta el equipo pues estupendo. Y si se hunde, pues no tienen más que despedirlo a él, sin ninguna responsabilidad de ellos en el asunto.

Además de mala evolución, torpe, torpe, Laso…

sábado, 20 de enero de 2018

El ataque de entrenador: Pablo Laso y Joan Plaza

Hay días en los que las cosas no salen, en los que el equipo no funciona... y si coinciden con el entrenador aturullado (es decir, según la RAE, que está confundido, turbado de modo que no sabe qué decir o cómo hacer algo), pues tenemos un ataque de entrenador en toda regla, exactamente como el que tuvo anoche (19-01-2018) Pablo Laso, en el partido de Euroliga que perdió su equipo, el Real Madrid frente al Unicaja de Málaga.


Fue de libro, como desde el principio vio que no funcionaba su equipo empezó por lo primero que se suele hacer; cambios con cajas destempladas, es decir con un enfado que claramente ven todos, empezando por los integrantes del equipo, jugadores en pista, suplentes, ayudantes... El sustituto sale frío, puede que hasta asustado, sin instrucciones, ya que el entrenador está más pendiente de manifestar su enfado con el jugador que lo ha hecho "mal" al que manda al banquillo.


Luego viene el tiempo muerto en el que no se dan soluciones (recordemos que el entrenador ese día está espeso). Solo bronca y la jugada en la pizarrita. Cuernos para fulano. Pantalón para mengano. Eso puede arreglar la primera jugada a continuación... si sale bien y termina en canasta, ya que puede y suele pasar que están bien estudiadas por el rival, que ya le está dando un repaso. Pero el problema continúa en la defensa posterior. En el siguiente tiempo muerto viene otra jugada de pizarra pero improvisada, y por lo tanto no entrenada, y que suele salir peor aún.

No se sabe si antes o después, pero el momento del entrenador enfangado en discusiones con los árbitros suele acompañar a la ofuscación. Como ejemplo, anoche cada dos por tres se veía a Laso hablando con Luigi Lamonica.

Ya parece que todo lo que se pita es en contra y se está más pendiente de los colegiados que de ver lo que está ocurriendo con el propio equipo. Una de las cosas más tontas que se protestan son las faltas; aquello de "Pita igual en las dos zonas" o "Al otro equipo le has pitado 5 faltas y a mi 22", cuando suele pasar que cuando se va a remolque nada sale, incluida la defensa y se llega tarde y mal, con faltas.


A ver, que el otro equipo lleva la iniciativa, que se va por detrás en la toma de decisiones, que la propia defensa va detrás del balón y no frena ni evita lo que quiere hacer el rival...

Luego está el momento técnica en el que anoche no cayó Laso, pero otros entrenadores sí. Piensan, "provoco una técnica y cambio la tendencia del arbitraje..." lo cual cada vez pasa menos. Los árbitros están muy alertados y saben de baloncesto, además de que se conocen todos.

Ejemplo de la técnica: Bartzokas, en un momento de impotencia, no sabía arreglar a su equipo, el Barcelona el año pasado,
 pero sí echarle la culpa a Lamonica. (En este partido fue expulsado)
En esta ocasión, en la final de la ACB de 2014, Laso sí provocó su expulsión. 
El lenguaje corporal negativo acompaña al ataque de entrenador. Se ve en la forma "pasota" de estar en el banquillo, en la forma de contemplar y reaccionar a las malas decisiones, defensas y fallos.

Dos jugadores solos en la línea de tres, el lenguaje corporal de Laso anoche decía mucho...
Tras el descanso se mejora un poco, con un par de rectificaciones, seguramente con consejos de los ayudantes, pero como sigue la espesura mental en el técnico, ya no se acierta con los cambios, se olvida a algún jugador en el banquillo, no se encuentra el plan... y si el otro equipo, tras unas dudas vuelve a encestar mientras el suyo no lo hace pues llega la derrota.

Otro momento clásico, como consecuencia de todo lo anterior, es la bronca que no viene a cuento y que muchas veces, la mayoría, empeora más la situación. En el caso de Laso le suele caer a Luka Doncic, recordemos, 18 años, como antes le caían al "Chacho" Rodríguez, será por que se trata de los bases, pero a mi parecer en alguna ocasión perdiendo las formas por parte de Laso, por mucho que se quiera vender como aprendizaje.


Dos momentos de una de las broncas de Laso a Doncic anoche. Ésta después de canasta del esloveno, que recordemos casi no juega por amigdalitis. Desconozco el motivo, pero creo que se ve demasiada frustración  en el entrenador y ojo, que las malas formas hacen perder la razón...
Otro ejemplo de bronca excesiva al jugador de 18 años fue la de la foto. Luka, llorando es consolado por  Gustavo Ayón en la Final Four de 2017, mientras Laso apostilla algo...
... lo que no quita que haya que seguir educándole deportívamente, que a pesar de lo gran jugador que es tan joven, de vez en cuando, como es normal, muestra comportamientos propios de su edad.
¿Y el entrenador del Unicaja, Joan Plaza? pues parece que tenía otra manifestación de ataque de entrenador que se podría llamar una pizca de soberbia tras la victoria, o esa impresión daba la forma de saludar. El lenguaje corporal dice mucho, seguramente no sea así, pero eso de dar la mano andando sin pararse,  sin apenas  mirar a los ojos a los colegas de profesión del otro equipo parece otra cosa... y también me extrañó la manera de responder a la periodista de Movistar Plus: a mi entender demasiado serio, como altivo, primero se le notó cara de no estar contento con la pregunta, que yo creo que no se expresó bien la mujer, y luego, aunque no entró al trapo, contestó vaguedades con ganas de terminar e irse...

Ese lenguaje corporal... A veces a los entrenadores les cuesta aplaudir una buena acción de los suyos. (Foto Diario SUR)


Seguramente era cansancio, el entrenador lo tiene a nivel mental, no en vano el calendario es agotador y excesivo... pero creo que hay que hacer un esfuerzo, que no todos los días se le gana al Real Madrid. El espectador de la televisión que solo ve esas declaraciones, se lleva una imagen que seguramente no se corresponde. Considero que en un momento así se estropea el gran trabajo hecho, creo que hay que ser más político, dar tu discurso sin tener en cuenta al periodista, por ejemplo dedicando la victoria a la afición que llenó el pabellón por primera vez en la temporada (y no eran baratas las entradas precisamente) y agradeciendo el trabajo de los jugadores.

Es decir, disfrutando de los momentos posteriores a un gran partido, que otra cosa que le pasa al entrenador, otro ataque, es el no disfrutar de la victoria, ya estoy pensando en el próximo partido y con ello mi agobio y el del equipo es total. Hay que tener en cuenta que muchos aficionados son así, o los presidentes como el del Real Madrid, Florentino Pérez, una especie de aguafiestas que casi no ha acabado de ganar una Copa de Europa el equipo y ya les dice que hay que ganar la Liga. Hay que ser más "disfrutón",  como dice el periodista de la NBA en Movistar Guille Gímenez.

Lleno en el Palacio de los Deportes de Málaga anoche. (Foto Diario SUR)
Todo esto que he comentado es desde el máximo respeto a dos grandes entrenadores que están haciendo historia en sus respectivos equipos y como ejemplo para aprender  de ese día en el que no salen las cosas o no se está del todo acertado, ya sea ganando o perdiendo. Que lo único que se pierda sea el partido, no las formas ni la compostura ni la educación (ni en la victoria). Que como ya escribí, pienso que una profesión o afición no puede convertirse en una obsesión.

Pablo Laso jugó en los dos equipos, Real Madrid y Unicaja (como se puede ver en esta foto de Mariano Pozo que puso el fotógrafo en redes sociales. Hasta ese momento no había ninguna imagen de Laso con la camiseta verde en internet)

Lucha entre Rudy y Suárez (Foto Diario SUR)

martes, 19 de diciembre de 2017

El ataque de entrenador: La rueda de prensa

Avistamientos. Varios. En los últimos días. Por allí resoplan... como la ballenas, como Moby Dick. Ataques de entrenador.

Los técnicos que aún resisten en su puesto de mando han mostrado últimamente en sus ruedas de prensa esa especie de locura en la que consiste el ataque de entrenador. Esta variedad de ataque del pavo se produce tras derrota del equipo o tras pregunta tonta o con mala uva por parte del periodista. 

Si la racha de derrotas es grave se acompaña de posterior ratificación del técnico por parte de la directiva, lo que quiere decir que le quedan dos telediarios. Es el caso de Sito Alonso en el Barcelona, al que acaban de ratificar.

Esta presión no puede ser buena...

La manifestación más comentada en los últimos días es la de José Ramón Cuspinera, conocido como "Jota", que sin necesidad de preguntas se metió el sólito en el berenjenal y montó el lío. Se puso a hablar de él mismo en tercera persona como Julio César en los tebeos de Astérix y desafió al árbitro, a un duelo como en el de O.K. Corral, con cara de loco y ojos de conejo deslumbrado. 

Luego, supongo que se habrá visto, ha pedido perdón, lo que le honra. Y mucho. Pedir perdón, una cosa que no hacen nuestros paisanos casi nunca y menos los dirigentes políticos. Pero el mal ejemplo ya se ha dado, pues hay quien defiende estas actitudes. Y se ven muchas de estas en baloncesto de formación. Mucho grito al árbitro y a los niños.





Pienso que empezar a fijarse más en cómo pitan los árbitros en vez de lo que está pasando en la pista o las formas de mejorar al equipo es el camino directo a la derrota. 

Otro buen referente es Michael Jordan, que también habla de las excusas en este espectacular vídeo, frente al trabajo y el esfuerzo para ser mejor.




Ya he contado por aquí que he visto a Cuspinera en un par de charlas técnicas para entrenadores y es un gran docente, un apasionado comunicador, pero cuando lo veo totalmente loco en el banquillo o en estas ruedas de prensa me doy cuenta de lo chalados que se vuelven muchos entrenadores y cómo pierden la brújula. Esa obsesión la padecí yo y tal vez por eso no entreno ahora. 

Cuspinera enseñando baloncesto relajado, así y con trabajo sí se llega.